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  • Eduardo Fernández Marengo Analista Económico -

Un viaje por la Economía Global


“…Si los Mercados fueran eficientes yo estaría pidiendo limosna en la calle…” (Warren Buffet)

La disputa entre EE UU y China en el escenario económico mundial en este casi primer cuarto del Siglo XXI ha pasado a ser una realidad casi diaria. El gráfico de abajo nos aproxima al origen del conflicto, el porqué de la exigencia de EE UU de equilibrar el comercio que tiene como contrapartida la gran acumulación de capital en dólares que fue generando China fruto del ingreso de divisas por sus exportaciones, lo que se transforma en poder de negociación.

La disputa de estos 2 países en el Frente Arancelario pareciera se mueve ahora hacia el Frente de las Divisas y muy probablemente luego siga a un Frente Político vinculado al liderazgo de la economía mundial. China se muestra dispuesto a permitir la caída de su moneda (el Yuan) como una forma de contraatacar a EE UU, algo que temía el gobierno americano. La pregunta es hasta donde China está decidido a ir con esto.

La moneda del gigante asiático se ha devaluado por encima de los 7 yuanes por dólar, algo que venía desde 2008 haciendo esfuerzos por evitar y que ahora pone en alerta a los distintos operadores. Desde el año pasado cuando comenzaron las hostilidades de EE UU la moneda tuvo una depreciación del 7%, de ese valor un 2,6% corresponde a las últimas semanas, demasiado importante para los analistas.

En principio podríamos considerar este paso de China como un movimiento de respuesta frente a la fuerte presión ejercida, a través de la decisión de nuevos aranceles a los productos chinos y de la reducción por parte de la Reserva Federal de EE UU de limitar su tasa de interés en 0.25 puntos. Para la potencia de occidente lo que está ocurriendo es una manipulación de divisas por parte de China pasando entonces la discusión de lo arancelario a lo monetario.

La economía norteamericana, en lo que refiere a su marco territorial se encuentra en un muy buen momento con una tasa de desempleo del 3.8%, un crecimiento ininterrumpido durante los últimos 123 meses, el mayor de su historia. A esto lo acompaña un aumento del poder adquisitivo de los salarios. Tal vez esta fortaleza de la economía haya llevado a Donald Trump a enfrentar el desafío chino.

En el caso de China esta medida de devaluación del Yuan podríamos pensar que en el corto plazo haría más competitiva a su economía en el mercado externo, tratando de mitigar los problemas arancelarios y compitiendo en el Mercado Internacional. Partimos del supuesto que no estamos en una economía bajo el “Ceteris Paribus” es decir que China devalúa su moneda manteniéndose todo lo demás constante. Estamos en una economía global que rápidamente reacciona ante un desajuste, donde una devaluación del Yuan podría provocarle una importante fuga de divisas.

El gigante asiático ha ido pasando de ser un país de perfil netamente exportador a ser un país con un progresivo aumento de consumidores. A medida que su población mejora sus condiciones de vida, esta se vuelve demandante de bienes y alimentos lo que la hace dependiente de la economía mundial. Por lo cual ya no se trata solamente de ser competitivo con una moneda depreciada que le permite exportar, sino que como demandante de bienes y alimentos precisa tener una economía equilibrada y en el mediano plazo un Yuan depreciado no le favorece.

El gobierno chino posee aproximadamente el 7.25% del total de Bonos Soberanos Norteamericanos siendo el principal acreedor extranjero, una decisión de China de vender en el mercado dichos bonos provocaría una gran inestabilidad en el Sistema Financiero Mundial. Ningún beneficio sería percibido de esta amenaza, simplemente complicaría más las cosas.

Si a este conflicto EE UU - China le agregamos una Europa en problemas, con una Alemania en el final de un ciclo alcista, un Reino Unido sumido en un Brexit de difícil salida, una Italia complicada y una Latinoamérica donde los 4 grandes: México, Venezuela, Brasil y Argentina se encuentran en graves problemas e inestabilidades, podemos intuir que las perspectivas para la economía mundial en los próximos años van a ser complicadas.

En el caso de América Latina donde China es uno de los principales demandantes de materias primas (en el caso de Uruguay, el principal) el conflicto no es positivo. Si a eso le agregamos esta medida de devaluación del Yuan entonces nos encontramos con un panorama de dificultades para los próximos años lo que seguramente impacte en movimientos devaluatorios para compensar la pérdida de competitividad. Más allá de esto creemos que el aumento de la demanda de alimentos está asegurado y este es un aspecto positivo para economías familiares como la de Uruguay.

En Centroamérica utilizan una frase que podría ser aplicable a este momento “Las cosas se están poniendo buenas por lo mal que se están poniendo”, creemos que una salida a esta situación requerirá un acuerdo a varias puntas. No es posible una solución que contemple a un país o a una región, la Globalización (si algo nos dejó) es que no es posible una solución sin que tenga en cuenta a la Economía Global y que incluya temas como la Tecnología, el Medio Ambiente, el Consumo, y la certeza de que los Mercados sean eficientes. Si hay algo que el conflicto EE UU China demuestra es que hasta ahora no lo han sido.

Nos encontramos en las primeras etapas de una larga disputa y la Teoría De Juegos domina la escena.


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